13 de agosto de 2017

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA


25- En Dios, está la semilla última de todo el conocimiento.



Cuando asumimos la mirada divina, tenemos la posibilidad de aproximarnos a la fuente de todo el conocimiento.

Las personas tienen dentro de sí un ansia enorme de conocimiento. Es una semilla interior que se debería ir desarrollando más y más, hasta convertirse en árbol que da frutos. Frutos para un mundo mejor. Sin embargo, pareciera ser que la ignorancia se va apoderando del las personas, hasta que la semilla apenas sí brota.

Nos imaginamos a Dios como el creador que todo lo sabe, para el cual todo está claro e iluminado. Esta es una imagen que corresponde a la semilla divina plantada dentro de nosotros.

Podemos dar alimento a nuestra semilla, la podemos regar si nos aproximamos a la imagen poderosa de sabiduría y conocimiento divino que late calladamente dentro de nosotros.

Se trata de una creencia poderosa: Puedo conocer, puedo aprender, tengo la capacidad para compenetrarme con el mundo, para aprender a mirarlo como lo mira Dios, o al menos, en forma ligeramente parecida. Basta con cultivar la semilla interna. El límite es amplio y generoso, la jornada es entretenida y variada, la recompensa es agradable y vale la pena. Mirar como mira Dios. Conocer como conoce Dios. Llegar a la esencia de las cosas. Descubrir la energía interna y el sentido del universo.

El conocimiento profundo


Ayer te conocí y, como me pareciste atrayente,
sentí deseos de conocerte más y más.

Ayer estuviste por ahí y, como apenas si me di cuenta,
no estoy seguro de que tenga tiempo para ti.  

Ayer te vi y, como no me sentí cómodo en tu presencia,
poco me interesa conocerte.

Ayer pasaste muy rápido y, puesto que no me miraste,
sentí poco interés de compartir contigo y conocerte.

Ayer te miré, y como devolviste mi mirada, desafiante,
tuve miedo de conocerte y preguntarte.

Hoy tengo una mirada profunda y, como ella todo lo penetra,
siento que puedo conocerte sin límites.

Hoy contemplo mis miradas, y como veo mis límites,
algo me dice que puedo ver el más allá desde el más acá
y el más acá desde el más allá: Es cuestión de situarse bien.

Los límites del conocimiento


Es frecuente que existan en nuestra mente conjuntos de creencias que nos limitan en todo lo relacionado con el conocimiento.

Por ejemplo: un estudiante cree que debe llegar a una clase sin haber leído la lección previamente, pues el orden de las cosas pone la ignorancia como espacio vacío para llenar la taza del conocimiento. O quizás un maestro cree que no tiene espacio para atender con amplitud las preguntas de sus alumnos, pues si saca tiempo para responderlas, no lo tendrá para enseñar nuevos conceptos. O quizás un estudiante ve a su maestro como su enemigo, o al contrario.


Cuando estemos enfrentados a desafíos de conocimiento, es bueno examinar nuestras creencias alrededor del tema y de las circunstancias que lo rodean. Ver cuáles nos impulsan en la dirección correcta y cuáles nos abren las puertas de la sabiduría. Ahora imaginemos que sentimos lo que siente Dios y que tenemos su poder para limpiar nuestra mente de limitaciones. Adentremos con este poder hacia un mundo nuevo, fresco y creativo. No nos limitemos. No no castiguemos.    

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