Nos podemos
enfocar totalmente en los aspectos espirituales, sintiendo en todo la presencia
de Dios.
La imagen de Dios
es un poderoso referente de las máximas capacidades del ser humano. Dios
representa todas las posibilidades. Sentir a Dios es una ruta efectiva para
alcanzar la trascendencia.
Dios es
incomprensible y para muchos no existe como un ser real, sino más bien como una
idea primitiva. La idea de sentir a Dios es una invitación para aproximarse al ideal de lo
que puede ser: sabiduría, bondad, misericordia, conocimiento, compasión,
amistad, creatividad, capacidad, potencial, energía, inmensidad, a través del
sentir. Es entonces una invitación válida para creyentes y no creyentes en Dios.
Hay muchas miradas
que se pueden posar sobre la realidad y sobre los seres que nos rodean, reales
o imaginarios, vivos y no vivos, presentes, pasados o futuros. Una de esas
miradas, es la mirada divina. La mirada que se tiene cuando el observador es
justo, amoroso, poderoso, creativo, compasivo, en el máximo potencial que
tienen estas categorías. Cuando el observador se sitúa en este punto de vista,
se está aproximando a Dios desde el sentir. Esta es una de las posibilidades de
sentir la presencia total de Dios.
Esta mirada, que es
muy integral y equilibrada, estimula los aspectos creativos y evolutivos de la
persona y ayuda a fortalecer la coherencia personal y comunitaria.
Otro aspecto
adicional de lo anterior es que trasciende los límites establecidos por los
sistemas de creencias de las personas y de los grupos humanos. En efecto, desde
el punto de vista divino no hay necesidad de un conjunto de creencias para
interpretar la realidad. La realidad es, no se interpreta. Por este camino de
sentir la presencia de Dios, los seres humanos se pueden librar de la
esclavitud de las ideologías, que son una fuente importante de la enemistad y
de la guerra entre las personas y los grupos humanos.
Sentir tu presencia
¿Qué debo escribir,
para que seas Tú el que escribas por mi mano?
¿Cómo debo mirar,
para que seas Tú el que se asome por mis ojos?
¿Cómo debo tocar,
para que seas Tú el que pose su piel en el mundo?
¿Cómo debo pensar,
para que seas Tú el que se maraville ante la realidad?
¿Cómo debo amar,
para que seas Tú el amante generoso que siente con mi cuerpo y con todo mi ser?
Mueve mis dedos con
tu energía creativa, con tu sabiduría generosa;
abre mis ojos e
ilumina las cosas con tu luz deslumbrante;
estimula mi piel
con tu suavidad cariñosa que se extiende sin límites a todo lo creado.
Abre mi mente, para
que no juzgue y no destruya con mis ideas;
pon en mí la
palabra que crea, que cuida y que acompaña;
dame el silencio
que escucha y la voz que canta y que alienta.
Inunda con tu amor
mis sentimientos;
haz que mi cuerpo
vibre con mi mente y con mi alma;
une mis potencias
para que no engañe, para que dé confianza;
haz de mí un amigo
eterno.
Un momento para sentir a Dios
Saca diariamente
unos minutos para sentir a Dios. Ojalá lo puedas hacer dos veces al día, con
agradecimiento, humildad, confianza y apertura mental.

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