29 de abril de 2017

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

22-      La intensidad de la energía tiene grados: ligera, mediana, fuerte.



La energía tiene tres niveles, suave, mediano e intenso.

Parece algo muy simple, pero es importante darse cuenta de la existencia de los niveles de energía. Esto permite visualizar los conceptos de energía crítica y cuántica, que posibilitan el curso de una acción cuando se quiere cambiar de estado. No solamente se entiende la energía como un continuo de valores que aumentan o disminuyen. Hay que visualizarla como un valor dado que posibilita el cambio. Un valor definido y acotado que genera acción efectiva. El aforismo señala tres valores, para indicar intervalos discretos, más que un continuo infinito de valores.

Para captar el nivel de energía que debe aplicarse, el sujeto debe sentir al objeto y vibrar con él, poniéndose a tono con las frecuencia naturales del objeto. Así será más efectiva la acción. Para sentir el objeto, el sujeto o persona lo debe contemplar con atención cariñosa, notando diversos detalles. Luego, la persona se olvida de sí misma y se convierte en el objeto, sintiendo lo que este siente. Al hacer esto durante algún tiempo, se capta información muy valiosa sobre el objeto y se tiene mayor acceso al campo energético del mismo. En forma intuitiva y gradual se podrán localizar las zonas efectivas de la relación entre sujeto y objeto y se descubrirán los métodos eficaces para que no se agote la energía personal a pesar de vibrar con los objetos.

Las frecuencias escondidas


Este universo es un nido de vibraciones pulsantes
y como yo también vibro incesante,
se me antoja que hay mensajes que se cruzan entre nosotros:
mensajes vivos e inquietantes
que apenas si capto, pero que son importantes.

Este universo es como esta naciente poesía,
rica en frases aún no dichas,
que yo pudiera decir si lograra una mágica sintonía de sonidos
de palabras bellas y precisas
para despertar los ecos que en tu mente vibran.

Las palabras que abren la cueva encantada


Hay mil formas de decir algo. Cada forma suena distinto, vibra distinto, abre distintas puertas, penetra distinto en las mentes y convoca distintas energías. Obviamente no podemos escoger siempre las palabras, pues somos personas prácticas que vamos por el mundo expresando lo que sentimos, lo que pensamos, sin prestar mayor atención a la calidad de nuestras palabras.

Esto no quiere decir que no podamos, con alguna frecuencia, vibrar más claramente con lo que decimos, para decirlo mejor, para expresarnos de forma más efectiva, más cariñosa, más sentida. Esto sería muy bueno para mejorar la calidad de nuestras comunicaciones.


Cuando quieras hacer esto, toma una hoja de papel. Pon en el centro el tema sobre el cual te quieres expresar. Luego pon a su alrededor al menos diez formas de decirlo, tratando en cada caso de sentir lo que la persona que te va a escuchar estará sintiendo cuando te escuche. Es muy posible que se abra una cueva encantada llena de tesoros cuando digas lo que tienes que decir.    

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