6 de enero de 2017

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA


18-     La Meditación: mediante el enfoque repetido y constante sobre la quietud inherente en las cosas, se llega a otros estados, en los cuales solo existen los vestigios de las potencias mentales.



Jugando en forma recurrente, continua y constante con la atención, haciendo que esta oscile entre un objeto y la cesación de su existencia, se desarrolla un estado de la  conciencia en el cual las potencias mentales están muy aquietadas, en el cual aparecen sus aspectos residuales, escondidos y latentes.

Los objetos que llaman la atención hacen que se posibiliten todos los estados de conciencia, Hay un estado muy importante que se desarrolla deliberadamente mediante juegos de atención, en los cuales nos  podemos enfocar en la cesación de la existencia del objeto, como una noción imaginada del mismo. En estos juegos en general el objeto se resiste a perder su importancia y llama de nuevo la atención. Nos dejamos llevar hacia el objeto, sin ofrecer resistencia, pero luego, con el poder que las personas tenemos para elegir, nos  enfocamos de nuevo en la cesación de la existencia del objeto. Al mantener esta práctica recurrente y oscilante por algún tiempo entre el objeto y el no objeto, se abre la puerta a un nuevo estado en el cual las potencias quedan en forma  residual, experimentando la sensación de atestiguamiento silencioso y callado del objeto, sin juicios.     

La noción de la cesación de la existencia del objeto no necesariamente consiste en la negación de la existencia o en un esfuerzo para alejar al objeto de la atención. Es más bien el reconocer que hay otros objetos y el colocar la atención sobre ellos, saliéndose del límite del objeto inicial. Estos juegos se pueden hacer en distintas combinaciones:

  • Se parte de un objeto dado y se permite que la atención oscile entre este objeto y otros objetos. Cada vez que la atención sale del objeto, se tiene la noción de la cesación de su existencia. En este caso se logra la liberación de la atención cuando el objeto la tenga atrapada, llegándose a un estado de mayor sabiduría y conocimiento sobre el objeto.

  • No se parte de ningún objeto en especial. Se deja que la atención se enfoque en algo que se ha elegido, como por ejemplo un sonido, una parte del cuerpo, una imagen mental, una idea, una persona. Si la atención se pierde y se desliza hacia otros objetos, delicadamente se la hace regresar al punto focal, en caso de que nos demos cuenta. Este proceso se repite durante cierto tiempo. En este caso se adquiere maestría sobre las potencias, ya que se tiene contacto con sus zonas primordiales, residuales y latentes.

  • Se pone la atención sobre aspectos diversos de los objetos o del universo que los rodea, jugando con sus formas y sus atributos. Esto se hace durante algún tiempo con uno o con varios objetos. En este caso se tiene mayor conciencia de la riqueza de formas y del potencial que hay latente y escondido en cada forma y objeto.

Este tipo de prácticas reciben el nombre de meditación.

El descanso que se esconde en la nada de las cosas


Es la nada de las cosas un aspecto refrescante
que me alivia de la existencia que no cesa,
de esa carga enorme, sin fin, sin atenuantes.

Es bueno que los objetos tengan límites,
que no sean eternos ni continuos,
que se acaben, que empiecen y terminen.

Es bueno que los ciclos se rompan y que cese
el vicio de girar si estoy cansado
y que pueda empezar, de nuevo, y que me aleje.

Es bueno que haya mil objetos y millones de conceptos
que se mezclen, que se agiten y que mueran
para dar vida, sustento y sentido al universo. 

Juego para no hacer nada 



Por lo menos cuatro veces al día, durante varios minutos, dedícate a no hacer nada. Hazlo como un ejercicio con la intención de llegar a la fuente del todo y de la nada. Pero no hagas nada en especial. Deja que tu intencionalidad se encargue de los detalles prácticos. 

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