17- El tránsito hacia el
conocimiento viene acompañado de la curiosidad y del amor por la sabiduría, por
el interés propio, por la meditación y por el encantamiento que genera el
objeto.
Hay varias
formas de aproximarse a la naturaleza esencial de los objetos. En este viaje
uno se ayuda con el razonamiento inspirado en el deseo de encontrar la verdad,
en el deseo de encontrarse a sí mismo, en las prácticas de meditación que
permiten el contacto con la esencia pura y en encantamiento y enamoramiento que
se siente en la búsqueda.
Estamos dotados, en esta forma, de un poderoso conjunto de herramientas para llegar al aspecto
profundo de las cosas.
Nos hacemos
preguntas cuyas respuestas desconocemos. Razonamos y contestamos, en una
búsqueda intelectual y filosófica, pero también intuitiva, que se nutre de lo que otros ya han hallado y
que enriquecemos con nuestros propios hallazgos.
Nos motiva nuestro interés,
nos mueve nuestra pequeñez, porque aspiramos a crecer y a descubrir la grandeza
oculta de nuestro ser. Estos sentimientos egoístas y autocentrados, se van
volviendo comunitarios cuando compartimos con los demás y universales cuando
entramos por las sendas del desapego.
La recurrencia
oscilante del proceso de búsqueda nos enseña la importancia de la atención como
mecanismo para enfocarse y llegar al fondo de las cosas. Aprendemos a meditar
para fijar la atención en la esencia de las cosas.
Generamos
emociones, amores, ilusiones, encantos y producimos las sustancias cerebrales
que vuelven placentera la búsqueda. Así creamos ciclos cada vez más completos
de felicidad y armonía
Esta sensación de riqueza
Cuando contemplo la
obra de tu creación,
creador,
me asombran tus
caminos tan variados
caminante,
y la forma
sorprendente como pueden combinarse,
hacedor
para llegar a
puntos improbables y potentes.
Cuando contemplo en
mí tus obras,
creador,
me inundo de
riquezas y de amor,
caminante,
y transito tus
caminos, voy errante
hacedor,
hasta llegar a
sentirte y a encontrarte.
Esta sensación de
riqueza que me has dado,
creador,
es un regalo que
aprecio y tu ternura,
caminante,
de padre y madre y
de amigo acompañante
hacedor,
me inunda de emociones
disfrutando cada instante
La música celestial y los cuatro caminos del conocimiento profundo
La música es una de
las creaciones más elevadas de los seres humanos. Tengo la sensación de que el
lenguaje musical es el más divino de todos los lenguajes. Aún si no lo fuera, es exquisito y poderoso y
contiene claves para los caminos del conocimiento profundo.
Mientras escribo
esto, escucho música de Silvia Nakkach y se me ocurre compartir con ustedes uno
de los ejercicios recomendados por esta sanadora musical, como posibilidad para
traer a la vida las cuatro sendas del conocimiento profundo.
En un lugar cómodo escuchamos
música suave y agradable durante 20 minutos. Nos recostamos y cerramos lo ojos,
dejando que las cosas que nos abruman desaparezcan por un momento. Imaginamos que el cuerpo y la mente son
vasijas transparentes. Susurramos la música, con vibraciones suaves y
resonantes que se transmitan por el cuerpo y por la mente, como si fueran
cantos maternales. La música y los cantos van penetrando y encantando, su poder
curativo se conecta con la esencia.
Cuando termine la
música, descubre la filosofía profunda, razona el razonamiento último,
encuentra la motivación verdadera, disfruta de la felicidad del instante.

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