16- El desapego alcanza un nivel superior,
cuando pierden importancia los atributos de las cosas, debido a que se tiene
mayor conciencia de los aspectos esenciales.
Cuando apreciamos los aspectos esenciales del objeto, en vez de enfocarnos solo en lo accidental, gozamos de un mayor equilibrio en el proceso de observación y estamos menos afectados por los objetos.
El aspecto esencial de los objetos tiene que ver con su aspecto creativo, con su energía y naturaleza primigenia, con su pureza intrínseca. Los accidentes tienen que ver con las cualidades o atributos, con los juicios que las personas utilizamos para describir los objetos, para distinguirlos, para hablar de ellos.
La idea de que los objetos tienen
naturaleza esencial y naturaleza accidental es muy antigua. Igualmente es
antigua la idea de que hay mucha sabiduría en saber enfocarse en los aspectos
esenciales, en comparación con entretenerse en lo accidental. Lo esencial tiene
una naturaleza que facilita la unidad de las percepciones, de forma que las
personas pueden ponerse de acuerdo sobre algo cuando se enfocan en estos
aspectos. En cambio lo accidental va a depender de las circunstancias, de las
creencias propias del observador y se constituye en una visión más individual,
que enamora a la persona de su propia capacidad para identificar y señalar
atributos. Por eso puede ser complejo ponerse de acuerdo sobre los atributos y
sobre los accidentes.
La persona que entiende esto,
toma la decisión de enfocarse no solamente en los atributos aparentes, por
atractivos y ciertos que parezcan. Completa su visión con la mirada profunda
que se enfoca en la esencia de las cosas y disfruta así de una visión integral,
equilibrada y armoniosa. Visión que es responsable, compasiva, apreciativa, sentida y sin juicios. Visión
que no está condicionada por la atracción o repulsión que generan los objetos y
las creencias que la persona tiene.
Los dos conocimientos
Por accidente llegué a la zona profunda de las cosas
cuando un amigo me dijo que un
túnel es apenas apariencia
y que la luz penetra para ser
vista, para ayudar a ver la esencia
Por la esencia llegué a ver los
atributos de las cosas
cuando mil amigos, mis padres,
mis tíos y mis primos
me nombraron los nombres y me
señalaron las luces y las sombras
La luz al final del túnel
La analogía del túnel, de la cueva, ha sido muy usada para ayudar a las personas a encontrar la solución de los problemas y para salir de la angustia. El túnel nos trae la imagen de que estamos encerrados, perdidos, sin luz, atrapados quizás para siempre, especialmente si se trata de un una cueva o de un túnel oscuro, estrecho, llenos de pasadizos misteriosos que no tienen salida. Para hacer más compleja la situación, pensamos que alguien ha sellado la salida con una roca inamovible.
Esta horrible situación tiene su
contraparte: la de la luz que penetra, al final del túnel, la de la roca de la
entrada que se abre con una palabra mágica, la de los tesoros que se esconden
en la cueva como recompensa al que se atreve a penetrar y a buscar. Al final se
puede apreciar que se trata de un problema de enfoque: en la luz o en la
oscuridad; en el tesoro escondido o en el miedo; en la palabra mágica o en la
roca impenetrable.
Cuando estemos ante una situación
compleja, podemos hacer el siguiente ejercicio. Por una parte, señalar los
aspectos aparentes, accidentales que nos atrapan, sean importantes o no. Por
otra parte señalar una lista de aspectos esenciales, profundos, sea que de
momento les demos importancia o no. Para cada aspecto accidental, nombremos y
observemos un aspecto más esencial de la lista. Para este último, encontremos
algo todavía más esencial, hasta llegar al fondo de las cosas. Al contemplar
los aspectos esenciales que están detrás del accidente, podremos ver la luz al
final del túnel, y seguirla, hasta la salida, si este es nuestro deseo. Al
contemplar los aspectos accidentales y los atributos que se desprenden de la
esencia, podemos penetrar en la cueva, con mayor confianza, sin miedos, a
buscar los tesoros, iluminados por las luces de esa esencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario