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Mediante el enfoque
repetido y constante sobre la quietud inherente que existe en las cosas, las personas experimentan otro
estado, en el cual solo existen los vestigios de las potencias mentales.
Jugando en
forma recurrente, continua y constante con la atención, haciendo que esta
oscile entre un objeto y la cesación de su existencia, se desarrolla un estado
de la conciencia en el cual las
potencias mentales están muy aquietadas, en el cual aparecen sus aspectos
residuales, escondidos y latentes.
Los objetos que
llaman la atención hacen que se posibiliten todos los estados de conciencia, Hay un estado muy importante que se desarrolla
deliberadamente mediante juegos de atención, en los cuales nos podemos enfocar en la cesación de la
existencia del objeto, como una noción imaginada del mismo. En estos juegos en
general el objeto se resiste a perder su importancia y llama de nuevo la
atención. Nos dejamos llevar hacia el objeto, sin ofrecer resistencia, pero
luego, con el poder que tiene para elegir, nos enfocamos de nuevo en la cesación de la
existencia del objeto. Al mantener esta práctica recurrente y oscilante por
algún tiempo entre el objeto y el no objeto, se abre la puerta a un nuevo
estado en el cual las potencias quedan en forma
residual, experimentando la sensación de atestiguamiento silencioso y
callado del objeto, sin juicios.
La noción de la
cesación de la existencia del objeto no necesariamente consiste en la negación
de la existencia o en un esfuerzo para alejar al objeto de la atención. Es más
bien el reconocer que hay otros objetos y el colocar la atención sobre ellos,
saliéndose del límite del objeto inicial. Estos juegos se pueden hacer en
distintas combinaciones:
- Se parte de un objeto dado y se permite que la atención oscile entre este objeto y otros objetos. Cada vez que la atención sale del objeto, se tiene la noción de la cesación de su existencia. En este caso se logra la liberación de la atención cuando el objeto la tenga atrapada, llegándose a un estado de mayor sabiduría y conocimiento sobre el objeto.
- No se parte de ningún objeto en especial. Se deja que la atención se enfoque en algo que se ha elegido, como por ejemplo un sonido, una parte del cuerpo, una imagen mental, una idea, una persona. Si la atención se pierde y se desliza hacia otros objetos, delicadamente se la hace regresar al punto focal, en caso de que nos demos cuenta. Este proceso se repite durante cierto tiempo. En este caso se adquiere maestría sobre las potencias, ya que se tiene contacto con sus zonas primordiales, residuales y latentes.
- Se pone la atención sobre aspectos diversos de los objetos o del universo que los rodea, jugando con sus formas y sus atributos. Esto se hace durante algún tiempo con uno o con varios objetos. En este caso se tiene mayor conciencia de la riqueza de formas y del potencial que hay latente y escondido en cada forma y objeto.
Este tipo de
prácticas reciben el nombre de meditación.
El descanso que se esconde en la nada de las cosas
Es la nada de las
cosas un aspecto refrescante
que me alivia de la
existencia que no cesa,
de esa carga
enorme, sin fin, sin atenuantes.
Es bueno que los
objetos tengan límites,
que no sean eternos
ni continuos,
que se acaben, que
empiecen y terminen.
Es bueno que los
ciclos se rompan y que cese
el vicio de girar
si estoy cansado
y que pueda
empezar, de nuevo, y que me aleje.
Es bueno que haya
mil objetos y millones de conceptos
que se mezclen, que
se agiten y que mueran
para dar vida,
sustento y sentido al universo.
Juego para no hacer nada
Por lo menos cuatro
veces al día, durante varios minutos, dedícate a no hacer nada. Hazlo como un
ejercicio con la intención de llegar a la fuente del todo y de la nada. Pero no
hagas nada en especial. Deja que tu intencionalidad se encargue de los detalles
prácticos.

El objeto puede ser animado o inanimado?, si estoy usando un objeto, en mi contemplación del mismo es posible que este y yo seamos uno solo, es decir, unidad?.
ResponderEliminarEnrique Angel R.