5 de junio de 2016

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

13 - SOBRE EL VALOR DE LA PRÁCTICA  



Mediante la práctica se desarrolla la habilidad para enfocar la atención en los objetos que seleccionamos, durante el tiempo que sea necesario.

La atención permite el logro de resultados. La atención está sujeta a flujos de atracción y de resistencia y los logros se pueden diluir como resultado de estos flujos variables. La práctica deliberada permite enfocar la atención de forma consciente, lográndose que fluya de manera estable. 

Cuando esto ocurre, se obtiene el conocimiento creciente de los objetos. La persona crea incesantemente interacciones con los objetos, incluyendo aquellos objetos que rodean al objeto de la atención y a la gran cantidad de circunstancias, recuerdos, distracciones, miedos, dolores, atracciones que emanan de ellos. Estas interacciones causan una perturbación del flujo de la atención y el objeto principal se difumina y se empequeñece.

El valor de la práctica consiste en que el esfuerzo deliberado conduce seguramente a que la calidad de la atención mejore continuamente, hasta que el flujo de atención ocurra sin esfuerzo. 

La práctica es un esfuerzo constante, pero delicado y flexible y está acompañada del abandono momentáneo de la práctica, es decir, de actividades diferentes y de momentos de descanso, para dar espacios a la realidad oscilante de la mente y para enriquecerla con otras prácticas.

La práctica tiene que ver con la intención. Se toma una decisión y se mantiene constante, más allá de las distracciones y de los desánimos naturales. A medida que se practica, se tiene mayor claridad y mayor facilidad para mantener el enfoque.

Más arriba, más arriba


Las montañas revelan los secretos de la práctica constante
se van escalando paso a paso,
vamos aprendiendo a caminar,
caminando, caminando.

Las montañas forman cadenas interminables
que se atraviesan en mis destinos
señalando límites que puedo cruzar
descubriendo, descubriendo 

Las montañas rompen la plana monotonía de la vida
convocan mis esfuerzos de viajero
invitándome a subir hasta el final
continuando, continuando.

Las montañas son un regalo para mi vista de caminante
que va apreciando, poco a poco
paisajes que surgen aquí y allá,
contemplando, contemplando.

Caminatas de montaña 


Imagínate la solución de un problema o de una situación que quieras trabajar, resolver o mejorar, como la subida a una montaña.

Para ello, puedes en realidad acercarte a una montaña de verdad y dedicarle un cierto tiempo, por ejemplo una hora, a subir por ella. Mientras subes, atrévete intuitivamente a relacionar los detalles que aparecen en el camino, con distintos aspectos de la situación que deseas trabajar. A medida que caminas, enfoca tu atención con mayor claridad en la relación existente entre el paisaje y esos temas. Si te distraes, vuelve a enfocarte en esa relación. Descubre, contempla, relaciona, aprende, continúa.

Cuando llegues a la parte alta de la montaña, contempla el paisaje con emoción, con alegría de vivir. Luego recopila durante unos minutos lo que aprendiste en la subida.

Al bajar, contempla de nuevo los detalles del paisaje con curiosidad, sin afanes, con la visión animada y renovada del que ha sido capaz de subir. 


Si no tienes una montaña cerca, súbela en tu mente o reemplaza la caminada de montaña por la de un sendero, por un bosque o por cualquier camino. A la hora de la verdad, todo tiene subidas y bajadas: subir puede asociarse con ir y bajar puede tomarse como regresar.

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