Podemos aprender a
controlar las variaciones de la mente mediante juegos de atención, basados en
la práctica y en la suspensión de la práctica.
El aspecto cíclico de la vida es
innegable y se manifiesta en la
existencia de deseos y resistencias con relación a cada aspecto u objeto
que experimentamos. El dominio consciente de estos opuestos se puede
desarrollar mediante la observación. La atención es la herramienta que tenemos
para observar. Igualmente la atención, como todo fenómeno experimental, está
sujeta a ciclos de atracción y de repulsión. Ponemos atención en algo y en
forma natural, la atención se pierde y se desvía hacia otro objeto.
Estos ciclos de atención y de
pérdida de atención, de práctica y de no práctica, se pueden manejar
concientemente mediante juegos de atención. En ellos, la mente, la acción, la
vida, se enfocan alternativamente en la resistencia y en deseo, en la atracción
y en la repulsión, en la acción y en la no acción, en el objeto y en los demás
objetos, en el interior de algo y en sus fronteras, en la importancia y en la
no importancia. De esta forma se desarrollan hábitos de flexibilidad mental y
se adquiere la habilidad para elegir entre distintas alternativas, sin estar
atormentado u obsesionado por las consecuencias o atractivos de la acción.
Estos juegos confieren habilidad para experimentar la variedad de la vida sin
dejarse atrapar por los objetos.
Siempre hay esperanza para el ser
humano, ya que los hábitos fijos y de carácter conflictivo o negativo, se
pueden abandonar mediante estos juegos de atención.
La naturaleza cíclica de la vida
No hay que temer a la naturaleza
cíclica de las cosas,
a la rueda que da vueltas y
vueltas
avanzando sin parar, con un eje
que apenas si se mueve
y unos radios que se alejan del
centro, pegados a él.
El giro se va desenrollando entre
líneas rectas y curvas
y los giros se pierden, mientras
que queda el avance.
Seguramente los inventores de la
rueda sufrieron escarnios
y pocos entendieron que girando
se avanza.
No hay que temer a la inacción
que sale de la acción,
ya que es el eje que mueve las
cosas al aquietarlas,
pero es muy importante agitarse y
moverse y girar,
para que tenga sentido aquietarse
antes de avanzar.
Juegos de la rueda
Enfoca algún tema que te preocupe
como si fuera una rueda. Imagina que esa rueda va por un camino y que avanza en
una cierta dirección.
Ahora pon tu atención en el eje
que mueve los eventos asociados con el tema. Una vez que has localizado un eje,
dale un nombre y obsérvalo realmente como si fuera el origen central de los
eventos. Luego, cambia de punto de vista y observa el eje central. ¿Todavía se
mantiene o lo quieres cambiar? Haz varios cambios de punto de vista hasta que
localices un eje que consideres realmente como el origen de los movimientos.
Ahora enfócate en las acciones
relacionadas con el tema que te preocupa. Selecciona al menos tres acciones.
Imagínate que son los radios de esa rueda. Imagínate que la rueda se mueve y se
mueve y que las acciones van formando una huella sobre el camino. Trata de identificar
el tipo de huellas que van dejando.
Ahora observa el camino, que se
va formando con las huellas de la rueda, pero que a la vez existe como camino
propio, capaz de orientar la rueda. Observa el impacto del tema sobre la vida y
el impacto de la vida sobre el tema que te preocupa.
Ahora haz un ejercicio semejante
con relación a un tema que te da satisfacciones y del cual te sientes orgulloso
y satisfecho.
Luego, observa al creador de
todos estos caminos, de todos estos ejes, de todas estas ruedas, de todos estos
juegos, de todos estos temas. Aprende y observa. Observa y aprende. Aprende y
observa. Observa y aprende. Gira. Quédate quieto. Gira. Quédate quieto...

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