9 La Imaginación
La imaginación, aunque sin bases realmente
objetivas, da origen a expresiones verbales y a conocimiento.
La imaginación es la clave para el desarrollo del conocimiento creativo. Aparece como la puerta de tránsito entre el conocimiento objetivo y el conocimiento
subjetivo, estableciéndose una cadena de eventos entre el observador y los
objetos, entre los objetos y el observador y sus procesos mentales.
Por una parte la imaginación carece de bases objetivas. Al
imaginar no hay que hacer un esfuerzo para ajustarse a la realidad. Podemos imaginar
lo que queramos. Este principio alivia la tensión, libera. Elimina la seriedad
imponente que mantiene dominante a las ideas fijas. No tenemos que demostrar
que lo que nos imaginamos es verdadero y objetivo en sí mismo.
Por otro lado, la imaginación desata una secuencia de
eventos. Si esta secuencia prospera, da origen al verbo y desemboca en el
conocimiento, que eventualmente será objetivo, ya que lo que nos imaginamos y
expresamos, puede volverse real.
En la secuencia, primero está la idea, no necesariamente
conocida o fundamentada. Luego aparece la expresión verbal, es decir, la
declaración asociada con la idea imaginada. La secuencia desemboca en la
aparición de una nueva realidad.
Con esto se está describiendo un proceso recurrente y
evolutivo, que presenta muchas posibilidades, algunas de triunfos, otras de puntos muertos. En ese proceso se
transforma la idea en realidad objetiva. Imaginar, expresar, vivir.
A veces la imaginación carece de fuerza o se refiere a
miedos y circunstancias tormentosas. A veces expresa la visión de un mundo
mejor.
A veces las expresiones verbales son confusas,
incompletas, llenas de dudas y temores, agresivas o dolorosas. A veces son
claras, honestas, coherentes, apreciativas.
A veces la práctica resultante asusta, a veces anima.
Todo es resultado de los procesos creativos desatados por
las imágenes mentales. El observador imagina, habla, actúa y aprende y conoce.
Simplemente debe observar el proceso y aprender a manejar su atención para no
perder el objetivo o para encontrarlo.
Imágenes que se hacen realidad
Oscilantes, poderosas y difusas,
débiles, recurrentes, luminosas,
del pasado o del presente,
dirigidas a las cosas
o enfocadas en la gente
aparecen en la mente
mil imágenes variables,
atrayentes o miedosas
que sorprenden con su ritmo
incansable e incesante.
La atención no puede atarlas
si se mueve sin parar
como loca juguetona,
pero cuando se atreve a expresarlas
y se detiene a observar
dejando que las palabras
las unan en frases plenas
coherentes y completas
va sembrando las semillas
de una cosecha nueva.
El poder de la visión.
Cuando tengamos algunos momento que podamos dedicar a nosotros mismos, pensemos en una
realidad que deseemos alcanzar. La podemos traer a la a tu mente con imágenes. Si nuestra atención se
distrae, no hay que preocuparse. La podemos volver a traer, sin hacer esfuerzo, con el poder natural de nuestra capacidad para
observar. Podemos hacer esto repetidamente, varias veces.
Luego de ello, expresemos la realidad, como una verdad, sin dudas, en
una frase coherente, que tenga sujeto, verbo y complemento.
Hay que aprovechar las oportunidades que seguramente
van a aparecer para que la realidad se desarrolle en nuestra vida. Imagina que las vamos a aprovechar.
Este ejercicio hace parte de un ciclo recurrente de
sabiduría si nos enfocamos en objetos de conocimiento y de servicio, más que en
objetos materiales.

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