8 Las formas reales e irreales de las cosas
Adquirimos una visión irreal de los objetos cuando
les asignamos formas que no son las suyas propias.
El conocedor es ante todo alguien que designa formas para
ser atribuidas a los objetos. Estas formas las asignamos mediante etiquetas e
ideas, las cuales modifican nuestra percepción del objeto. Se puede llegar así
a un conocimiento muy irreal de los objetos y de las personas.
La percepción real se logra en la medida en que se
renuncie a los juicios e ideas que distorsionan la forma. Esto se logra
desarrollando en la vida una práctica de la observación silenciosa, cariñosa y
honesta.
El proceso para desarrollar esta capacidad de observar las
cosas tal como en verdad son, en su naturaleza simple y verdadera, consiste en
la práctica de la observación recurrente aplicada a un objeto. Vamos examinando
las distintas etiquetas y juicios y las vamos dejando de lado. En esa forma el
objeto empieza a brillar con luz propia. Esta visión brillante se pierde y se
gana, pero el observador se transforma con el proceso.
El creador de objetos irreales
Hoy me desperté alegre y el mundo se vio pleno
en contraste con el mundo de ayer, que estaba enfermo.
Ayer me dijiste cosas bellas y entretenidas y te vi sabio,
en cambio hoy estoy desconcertado y lejos de tu lado.
Ayer la comida era sabrosa, de condimentos increíbles y
nutricia
hoy es todavía más perfecta, la has hecho tú, sabe de
maravilla.
Quizás ya olvidé los duros y los dulces momentos del
pasado,
pero es posible que perduren en las frases y en los
nombres que he nombrado.
Hoy es de día pero el sol está oculto y veo en todo las
sombras de la noche,
de esa noche que vendrá hoy tarde para brillar con el sol
de tus derroches.
El colorido de las cosas y sus nombres.
Para desarrollar el hábito de observar las cosas tal como
son, un buen ejercicio es de asignarles diversas etiquetas y juicios. Luego podemos
tomar distancia, quitarles la etiqueta o
el juicio elegido y cambiarlo por otro.
Repitiendo este juego, con paciencia y persistencia, de
pronto, aparece el objeto con una forma más verdadera.
Cuando ello ocurra, es bueno celebrar y agradecer que nuestros ojos estén
despiertos para mirar más allá de las apariencias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario