31- Acompañan a las distracciones que experimentamos los siguientes elementos: el dolor, el desespero, el temblor, el
suspiro y la respiración desordenada.
Las
distracciones van acompañadas de diversas manifestaciones físicas, como el
dolor, la ansiedad y el desespero, el temblor y la debilidad, los suspiros y
otras formas de respiración irregular
El cuerpo es el
compañero de la mente y del alma, formando una unidad integral. En las
manifestaciones del cuerpo encontramos claves para comprender en qué medida va
evolucionando el conjunto que es nuestra persona. El cuerpo es un gran
aliado en el camino hacia el entendimiento de nosotros mismos y sus señales
son muy sabias y amistosas.
El dolor nos
muestra que hay temas no resueltos con agentes externos, con uno mismo o con la
naturaleza. Es un llamado a la atención al cuerpo, a los demás y al ambiente
que nos rodea.
El desespero tiene
que ver con los deseos insatisfechos, con las promesas que no se cumplen, con
las expectativas que hemos creado y que no satisfacemos, con los miedos no
resueltos. Es un llamado a la coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos
y lo que hacemos. Es un llamado a vivir el presente con mayor intensidad y a no
dejarse atrapar por el pasado.
El temblor tiene
que ver con la rabia, con la ira, con la agresividad, con el ataque y la
defensa. Es un llamado a la paz
interior, al perdón, a la aceptación del otro, a la práctica de la meditación,
a la oración, al descanso.
El suspiro y la
respiración agitada e irregular tienen que ver con los recuerdos del pasado,
con el exceso de actividad, con el desorden en la actividad, con someter el
cuerpo a ambientes agresivos o a circunstancias climáticas dañinas.
De una manera
continua podemos aprender sobre el cuerpo y sus señales, para evolucionar
integralmente.
Mi amigo sabio
Tengo un amigo
permanente
que me soporta
siempre
en las noches y en
los días.
Un amigo que no
duerme
compañero de por
vida.
Tiene una voz
callada
que me habla
sugerente
avisando con buen
tiempo
a mi mente
inteligente
cuando juego con el
fuego.
Respirando,
respirando
se alimenta de mis
alientos
funcionando,
funcionando
permite que mis
talentos
se vayan
despertando.
Es un amigo tan
sabio
como la sabiduría
misma.
El más experto y
perfecto
cariñoso sin medida:
Este cuerpo que yo tengo.
Las señales de mi cuerpo
Examinemos cada día
las señales de nuestro cuerpo, en un diálogo permanente que es conveniente para nosotros.
Siguiendo las claves ya mencionadas podríamos:
- Hacer un recorrido por el cuerpo al
terminar el día, revisando los dolores y señales de cansancio.
- Observar la mirada que uno tiene, en
un espejo, y reconocer señales de desespero y de inquietud.
- Observar si hay temblores en las
manos, si la respiración es agitada y nerviosa, si la cabeza se siente
agobiada y presionada.
- Luego de estas observaciones, uno
puede dejar que expresen su mensaje, respondiendo intuitivamente la
pregunta: ¿Qué me dice el cuerpo con estas señales? Para ello, se puede hacer un
juego de atención sobre esta pregunta durante unos minutos, en forma de
meditación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario