30-Los obstáculos que nos distraen son la enfermedad, la pereza, la
indecisión, el desinterés, la inconsistencia, el apego por lo sensual y lo
material, el desenfoque, la falta de concentración y la inestabilidad.
Si dejamos
que la atención quede atrapada por los obstáculos, se nos pierde la visión
divina. La enfermedad, la pereza, la indecisión, el desinterés, la
inconsistencia, el apego por lo sensual y lo material, el desenfoque, la falta
de concentración y la inestabilidad son los obstáculos que tienden a
distraernos.
La atención es la
energía creadora que nos permite enfocarnos en lo sagrado; Bendecir, agradecer,
repetir el nombre de Dios, imaginar, intuir, crear, apreciar y descubrir. Se oponen los obstáculos mencionados: la
enfermedad, la pereza, la indecisión, el desinterés, la inconsistencia, el
apego por lo sensual y por lo material, el desenfoque, la falta de
concentración y la inestabilidad. Ello ocurre porque distraen la atención y la
atrapan.
Es bueno conocer
los mecanismos que permiten la evolución y el crecimiento y reconocer los
obstáculos para darnos cuenta en qué medida avanzamos y si vamos en la senda
que nos conviene. Los obstáculos deben hacerse menos notorios a medida que
transitamos por un camino que deja brillar nuestra naturaleza verdadera.
Para cada obstáculo
que nos distrae, hay una bendición que nos orienta; para cada caída hay una
mano que se nos ofrece y una ocasión para agradecer; para cada pérdida de
atención hay una oportunidad de redescubrir la estrella que ilumina la vía y de
seguirla con más fuerza.
La escalera de Jacob
Avanzaba hasta que
el cansancio me venció
y al abrir los ojos
en lo más profundo del sueño,
vi una escalera
larga, que se elevaba hacia el cielo.
Me sentí atraído
por la interminable longitud de sus peldaños
y empecé a subirla
con cuidado para no caer
hasta que me
dijeron que era más sensato retroceder.
Me hablaron el
cansancio, el dolor, la tristeza y la pereza
y me señalaron que
no valía la pena subir para cansarse;
que era mejor
esperar una mejor oportunidad para elevarse.
Intentaba seguir y
contemplaba allá arriba las estrellas,
pero me habló la
razón y me dijo que era vana ilusión
dejarse arrastrar
por esas luces que engañan al corazón.
Vi a mi lado unas
fuerzas insistentes, convincentes, atrayentes
que cada escalón me
alargaban, hasta que al fin
me sentí indeciso y
desconcentrado. Paré entonces.
En esas me desperté
del sueño y continué avanzando
y al despertar a lo
más profundo de mi ser despierto
veo que sigo
dormido cuando renuncio a la escalera de mi sueños.
Los obstáculos como escaleras y peldaños
Cuando hay una
intención que nos impulsa en una dirección, no faltan los obstáculos que
dificultan la tarea. ¿Qué significan esas voces que nos dicen que no vale la
pena crear una nueva realidad? Somos
nosotros mismos hablando.
Reconozcamos en
cada obstáculo una oportunidad para aprender, para escucharnos, para ser
sinceros con nosotros mismos.
La enfermedad es la voz de nuestro cuerpo
que nos informa que necesita atención de alta calidad. Démosle un masaje
diario.
La pereza es la voz de nuestra mente que
está cansada porque no le dejamos espacios de silencio. Hagamos meditación dos
veces al día.
La indecisión es la voz de nuestra
creatividad, fatigada por nuestras contradicciones. Terminemos los proyectos
empezados.
El desinterés es la voz de nuestra
imaginación, cansada de verse apagada por la racionalidad absorbente y por el
materialismo. Dediquemos espacios semanalmente a la cultura y al arte.
La inconsistencia es la voz de nuestra intuición,
deseosa de aportar respuestas a las grandes preguntas todavía no contestadas,
respuestas que la darían mayor coherencia a nuestra vida. Dediquemos un par de
veces al día un momento a preguntarnos y contestarnos ¿Quién soy yo? o ¿Para
qué estoy vivo?
El apego por lo sensual y lo material, es la
voz de nuestro espíritu, deseoso de
proclamar la belleza de todo lo que nos rodea y su sentido profundo y
trascendente. Sintámonos como objetos bellos, como niños, como el cielo.
El desenfoque, la falta de concentración y
la inestabilidad son las voces de nuestra atención, que desea tener espacios
para contemplar la realidad sin juicios, como testigo silencioso. Demos una
caminada diaria observando sin ningún propósito especial, simplemente
apreciando lo que nos rodea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario