27 de enero de 2018

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

30-Los obstáculos que nos distraen son la enfermedad, la pereza, la indecisión, el desinterés, la inconsistencia, el apego por lo sensual y lo material, el desenfoque, la falta de concentración y la inestabilidad.  
     
      Si dejamos que la atención quede atrapada por los obstáculos, se nos pierde la visión divina. La enfermedad, la pereza, la indecisión, el desinterés, la inconsistencia, el apego por lo sensual y lo material, el desenfoque, la falta de concentración y la inestabilidad son los obstáculos que tienden a distraernos.




La atención es la energía creadora que nos permite enfocarnos en lo sagrado; Bendecir, agradecer, repetir el nombre de Dios, imaginar, intuir, crear, apreciar y descubrir.  Se oponen los obstáculos mencionados: la enfermedad, la pereza, la indecisión, el desinterés, la inconsistencia, el apego por lo sensual y por lo material, el desenfoque, la falta de concentración y la inestabilidad. Ello ocurre porque distraen la atención y la atrapan.

Es bueno conocer los mecanismos que permiten la evolución y el crecimiento y reconocer los obstáculos para darnos cuenta en qué medida avanzamos y si vamos en la senda que nos conviene. Los obstáculos deben hacerse menos notorios a medida que transitamos por un camino que deja brillar nuestra naturaleza verdadera.

Para cada obstáculo que nos distrae, hay una bendición que nos orienta; para cada caída hay una mano que se nos ofrece y una ocasión para agradecer; para cada pérdida de atención hay una oportunidad de redescubrir la estrella que ilumina la vía y de seguirla con más fuerza.

La escalera de Jacob


Avanzaba hasta que el cansancio me venció
y al abrir los ojos en lo más profundo del sueño,
vi una escalera larga, que se elevaba hacia el cielo.          

Me sentí atraído por la interminable longitud de sus peldaños 
y empecé a subirla con cuidado para no caer
hasta que me dijeron que era más sensato retroceder.

Me hablaron el cansancio, el dolor, la tristeza y la pereza
y me señalaron que no valía la pena subir para cansarse;
que era mejor esperar una mejor oportunidad para elevarse.

Intentaba seguir y contemplaba allá arriba las estrellas,
pero me habló la razón y me dijo que era vana ilusión
dejarse arrastrar por esas luces que engañan al corazón.

Vi a mi lado unas fuerzas insistentes, convincentes, atrayentes
que cada escalón me alargaban, hasta que al fin
me sentí indeciso y desconcentrado. Paré entonces.  

En esas me desperté del sueño y continué avanzando
y al despertar a lo más profundo de mi ser despierto
veo que sigo dormido cuando renuncio a la escalera de mi sueños.

Los obstáculos como escaleras y peldaños


Cuando hay una intención que nos impulsa en una dirección, no faltan los obstáculos que dificultan la tarea. ¿Qué significan esas voces que nos dicen que no vale la pena crear una nueva realidad?  Somos nosotros mismos hablando.

Reconozcamos en cada obstáculo una oportunidad para aprender, para escucharnos, para ser sinceros con nosotros mismos.

La enfermedad es la voz de nuestro cuerpo que nos informa que necesita atención de alta calidad. Démosle un masaje diario.

La pereza es la voz de nuestra mente que está cansada porque no le dejamos espacios de silencio. Hagamos meditación dos veces al día.

La indecisión es la voz de nuestra creatividad, fatigada por nuestras contradicciones. Terminemos los proyectos empezados.

El desinterés es la voz de nuestra imaginación, cansada de verse apagada por la racionalidad absorbente y por el materialismo. Dediquemos espacios semanalmente a la cultura y al arte.
 
La inconsistencia es la voz de nuestra intuición, deseosa de aportar respuestas a las grandes preguntas todavía no contestadas, respuestas que la darían mayor coherencia a nuestra vida. Dediquemos un par de veces al día un momento a preguntarnos y contestarnos ¿Quién soy yo? o ¿Para qué estoy vivo?

El apego por lo sensual y lo material, es la voz de nuestro espíritu, deseoso de  proclamar la belleza de todo lo que nos rodea y su sentido profundo y trascendente. Sintámonos como objetos bellos, como niños, como el cielo.


El desenfoque, la falta de concentración y la inestabilidad son las voces de nuestra atención, que desea tener espacios para contemplar la realidad sin juicios, como testigo silencioso. Demos una caminada diaria observando sin ningún propósito especial, simplemente apreciando lo que nos rodea. 

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