27- A Dios nos referimos con palabras sagradas.
Cuando nos se
referimos a Dios, estamos penetrando el reino de lo sagrado. Su nombre mismo es
sagrado.
Utilizar palabras sagradas es supremamente práctico, ya que son muy poderosas las imágenes que podemos despertar en nuestras
mentes al sentir la presencia de Dios como algo real para nosotros, cuya
mención en sí misma se hace de manera delicada y amorosa. Estas poderosas
señales se despiertan junto con los estados de trascendencia, cuando son sagrados los sentimientos, las
palabras y los gestos que las acompañan.
Con frecuencia lo
sagrado se ha distorsionado y se ha convertido en un instrumento de secreto, de
manipulación, de respeto temeroso, vedado a los no iniciados. Es más bien algo
delicado, tierno, inocente, sencillo, abierto, armónico, amoroso y encantador.
Algo abierto a todos los que quieran dejarse llevar.
La repetición amorosa del nombre de Dios y el entendimiento
de lo sagrado que encierra, conducen al entendimiento de uno mismo y a la
superación de todos los obstáculos.
Por supuesto las
distintas religiones aconsejan esta práctica. Sin embargo, todos estos escritos de Contemplación creativa que hemos compartido dan muy buenas indicaciones sobre cómo se debe
hacer esto, para que no se convierta en un ritual repetitivo sin mayor sentido.
El poder de la etiqueta
Se sabe desde
tiempos muy antiguos
que podemos destruir
o construir con las palabras.
Aún recuerdo los
apodos ignorantes y brutales
con que
inconcientes amigos sentenciaron a muchos niños
por narizones,
orejones o gorditos.
También recuerdo
las palabras elogiosas
que crearon
decisiones personales y valiosas
en mis oídos
abiertos e infantiles, cuando mis padres
declararon, sin
dudar, que era un niño inteligente
capaz de servir,
hábil, generoso y elocuente.
En el principio era
el Verbo, es decir la palabra de Dios,
la palabra creadora
que declaró bueno al mundo,
merecedor de ser y
de crecer y de multiplicarse.
Hoy somos nosotros
con nuestro verbo, que si es sagrado,
es, crece, se
multiplica y etiqueta como debe ser, como es.
Entretenimiento para acercarse a
Dios
Hagamos listas de
atributos ideales y nombremos a un ser que idealmente los posea. Saboreemos el nombre
con la mente y con la lengua, respirándolo. Sintamos que se trata de un nombre
sagrado, que se pronuncia con amor, que se puede cantar, que se puede alabar,
que se puede agradecer.
Ahora cerremos los
ojos y dejemos que nuestra atención se pose delicadamente en ese ser y en el nombre que
le hemos dado. Hagamos esto durante unos minutos.

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