31 de octubre de 2017

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

27-     A Dios nos referimos con palabras sagradas.



Cuando nos se referimos a Dios, estamos penetrando el reino de lo sagrado. Su nombre mismo es sagrado.

Utilizar palabras sagradas es supremamente práctico, ya que son muy poderosas las imágenes que podemos despertar en nuestras mentes al sentir la presencia de Dios como algo real para nosotros, cuya mención en sí misma se hace de manera delicada y amorosa. Estas poderosas señales se despiertan junto con los estados de trascendencia,  cuando son sagrados los sentimientos, las palabras y los gestos que las acompañan.

Con frecuencia lo sagrado se ha distorsionado y se ha convertido en un instrumento de secreto, de manipulación, de respeto temeroso, vedado a los no iniciados. Es más bien algo delicado, tierno, inocente, sencillo, abierto, armónico, amoroso y encantador. Algo abierto a todos los que quieran dejarse llevar.   

La repetición amorosa del nombre de Dios y el entendimiento de lo sagrado que encierra, conducen al entendimiento de uno mismo y a la superación de todos los obstáculos.

Por supuesto las distintas religiones aconsejan esta práctica. Sin embargo, todos estos escritos de Contemplación creativa que hemos compartido dan muy buenas indicaciones sobre cómo se debe hacer esto, para que no se convierta en un ritual repetitivo sin mayor sentido.

El poder de la etiqueta


Se sabe desde tiempos muy antiguos
que podemos destruir o construir con las palabras.
Aún recuerdo los apodos ignorantes y brutales
con que inconcientes amigos sentenciaron a muchos niños
por narizones, orejones o gorditos.

También recuerdo las palabras elogiosas
que crearon decisiones personales y valiosas
en mis oídos abiertos e infantiles, cuando mis padres
declararon, sin dudar, que era un niño inteligente
capaz de servir, hábil, generoso y elocuente.

En el principio era el Verbo, es decir la palabra de Dios,
la palabra creadora que declaró bueno al mundo,
merecedor de ser y de crecer y de multiplicarse.
Hoy somos nosotros con nuestro verbo, que si es sagrado,
es, crece, se multiplica y etiqueta como debe ser, como es. 

Entretenimiento para acercarse a Dios


Hagamos listas de atributos ideales y nombremos a un ser que idealmente los posea. Saboreemos el nombre con la mente y con la lengua, respirándolo. Sintamos que se trata de un nombre sagrado, que se pronuncia con amor, que se puede cantar, que se puede alabar, que se puede agradecer.


Ahora cerremos los ojos y dejemos que nuestra atención se pose delicadamente en ese ser y en el nombre que le hemos dado. Hagamos esto durante unos minutos.

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