15-EL DESAPEGO ES LA CONCIENCIA DEL DOMINIO DEL QUE ESTÁ LIBRE DE LA SED DE LO QUE SE VE Y DE LO QUE ESTÁ ESCRITO
Cuando escogemos
conscientemente el renunciar a algo, se adquiere maestría sobre las impresiones
que vienen de los objetos que percibimos y sobre las impresiones descritas y
narradas por otros.
La atracción que los objetos
ejercen sobre las personas es muy grande. Llega a causar sed, es decir, una
necesidad apremiante de contacto, de posesión, de ser influenciado. La
escritura y las narraciones permiten que las impresiones que las personas
reciben sean transmitidas a través del tiempo. Es así como se va conformando una
red de influencias escritas y orales de enorme poder, la cual se establece en
la mente como un sistema de creencias que influencian el comportamiento humano
más allá de la conciencia despierta de las personas.
Dentro de las capacidades humanas
una muy importante es la de la renuncia, la de la “no práctica” consciente. Por este camino se llega a la maestría
sobre las percepciones y a la maestría sobre lo que está escrito. Lo que sucede
es que el observador puede situarse en un punto de vista distinto, que le
permite apreciar al objeto en si mismo, sin ser afectado por las impresiones
mismas del objeto.
Para hacer esto, el observador
puede tomar distancia, sin dejarse llevar de la importancia suya o de la
importancia del objeto, observando al objeto más allá de sus atributos, de las
calificaciones, de los usos que tiene, de las opiniones que despierta.
Esto se hace como ejercicio, como
ensayo, como técnica, como práctica, como un juego mental. No se trata de
imponer o de forzar. Se trata de ensayar otro punto de vista, el de la “no práctica”.
Tomar distancia
Las impresiones vienen y van
las atracciones me apabullan con
su afán
y entre tanta llamada de atención
puedo olvidarme de quién soy yo.
Yo soy el que escojo y al final
soy el que decido si voy allá
o si me quedo y tomo distancia
para acercarme con más
ganancia.
El juego de la elección
Consigue un trompo de juguete, de
esos que cuando tiramos, nos señala posibilidades. Utilízalo como pretexto para
aprender a tomar distancia cuando estés al frente de una decisión o de una
elección.
Da un nombre a cada cara del
trompo. Por ejemplo: cambio la decisión; abandono la decisión; yo decido y
elijo; yo no decido, otro decide por mí; ya se tomó la decisión, no vale la
pena decidir, elijo varias posibilidades.
Ahora usa el trompo como pretexto
para jugar con elecciones y con decisiones. A medida que vas jugando, observa
el juego y toma distancia. Observa cómo
crece tu capacidad para conocer el objeto de tu elección y para sentirlo de una
forma más integral.

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