16 de noviembre de 2016

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

15-EL DESAPEGO ES LA CONCIENCIA DEL DOMINIO DEL QUE ESTÁ LIBRE DE LA SED DE LO QUE SE VE Y DE LO QUE ESTÁ ESCRITO  




Cuando escogemos conscientemente el renunciar a algo, se adquiere maestría sobre las impresiones que vienen de los objetos que percibimos y sobre las impresiones descritas y narradas por otros.

La atracción que los objetos ejercen sobre las personas es muy grande. Llega a causar sed, es decir, una necesidad apremiante de contacto, de posesión, de ser influenciado. La escritura y las narraciones permiten que las impresiones que las personas reciben sean transmitidas a través del tiempo. Es así como se va conformando una red de influencias escritas y orales de enorme poder, la cual se establece en la mente como un sistema de creencias que influencian el comportamiento humano más allá de la conciencia despierta de las personas.

Dentro de las capacidades humanas una muy importante es la de la renuncia, la de la “no práctica” consciente. Por este camino se llega a la maestría sobre las percepciones y a la maestría sobre lo que está escrito. Lo que sucede es que el observador puede situarse en un punto de vista distinto, que le permite apreciar al objeto en si mismo, sin ser afectado por las impresiones mismas del objeto.

Para hacer esto, el observador puede tomar distancia, sin dejarse llevar de la importancia suya o de la importancia del objeto, observando al objeto más allá de sus atributos, de las calificaciones, de los usos que tiene, de las opiniones que despierta.

Esto se hace como ejercicio, como ensayo, como técnica, como práctica, como un juego mental. No se trata de imponer o de forzar. Se trata de ensayar otro punto de vista, el de la “no práctica”

Tomar distancia


Las impresiones vienen y van
las atracciones me apabullan con su afán
y entre tanta llamada de atención
puedo olvidarme de quién soy yo.

Yo soy el que escojo y al final
soy el que decido si voy allá
o si me quedo y tomo distancia
para acercarme con más ganancia. 

El juego de la elección  


Consigue un trompo de juguete, de esos que cuando tiramos, nos señala posibilidades. Utilízalo como pretexto para aprender a tomar distancia cuando estés al frente de una decisión o de una elección.

Da un nombre a cada cara del trompo. Por ejemplo: cambio la decisión; abandono la decisión; yo decido y elijo; yo no decido, otro decide por mí; ya se tomó la decisión, no vale la pena decidir, elijo varias posibilidades.


Ahora usa el trompo como pretexto para jugar con elecciones y con decisiones. A medida que vas jugando, observa el juego y toma distancia.  Observa cómo crece tu capacidad para conocer el objeto de tu elección y para sentirlo de una forma más integral.

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