7 de noviembre de 2015

SOBRE LA GENEROSIDAD

SUGERENCIAS PARA LAS GUERRILLAS DE COLOMBIA: EL CAMINO HACIA LA GENEROSIDAD COMO SENDERO PARA LA PAZ, LA RECONCILIACIÓN Y UN PAÍS MEJOR




Generosidad es aceptar que ejercer el poder es para el servicio, no para imponer ideologías. Y se llega a él mediante elecciones abiertas, sometiéndose a debates y revisiones. No mediante extorsiones y amenazas violentas.

Generosidad es acoger a las personas, con solidaridad, con apertura, con sentido de amistad; sin retenerlas ni amenazarlas, sin usar las armas como medio de conquista; sin cansarlas con discursos lavadores de cerebros e ideologías.

Generosidad es aceptar el discurso del otro, cambiar de punto de vista, dejarse influenciar, escuchar. Es ser coherente, darse en la verdad; no manipular con frases. Pedir perdón.

Generosidad es respetar los ríos y los humedales; respetar la tierra; respetar los bienes. Evitar destruir lo que se ha construido con tanto esfuerzo. Evitar humillar a los indefensos con la altanería de las armas.  Evitar arrodillar al país con la destrucción de sus bienes.

Generosidad es sembrar árboles, sembrar frutales, sembrar jardines y flores; dejar que las selvas sean santuarios de fauna y flora. Evitar que sean santuarios de guerreros, de sembradores de coca; de fábricas clandestinas y de minería ilegal.

Generosidad es aprender a negociar las posiciones, entendiendo que no se las puede imponer por la fuerza violenta, sino conquistarlas por la fuerza de la razón, por la fuerza de las buenas propuestas. Es aceptar que si las encuestas, por años y años, muestran que hay rechazo a los métodos violentos, es porque esos métodos no son aceptables. Es ser humildes y aprender de la experiencia.

Generosidad es aceptar que no se puede ser terco durante cincuenta años, que algo debe cambiar, que el mundo cambia, que el país ha cambiado y progresado. Es cambiar esa terca violencia de un minoría armada, por la sabiduría pacífica que se acoge a la reconciliación, no a base de imposiciones y malicia negociadora, sino a base de sentido común y del respeto por las personas que, atemorizadas y cansadas, ponen su esperanza en la paz. 

Generosidad es aceptar que la democracia es el sistema que ha escogido el país hasta el momento. Aceptar que cualquier cambio debe ser el producto de la voluntad popular; no de las amenazas y la malicia.

Generosidad es aceptar la riqueza de opiniones y de alternativas, ver en el otro grandes posibilidades; evitar las divisiones y las manipulaciones para etiquetar al otro con fines de derrotarlo, cuando no se lo puede conquistar o atraer por las fuerza de los argumentos.

Generosidad es ocupar los puestos de mando y de prestigio con base en los méritos, en la vocación del servicio; no por la fuerza de la violencia.

Generosidad es aceptar y respetar a aquellos que han sido elegidos como los gobernantes, permitiendo que lleven a cabo sus programas de gobierno, sin desconocerlos ni atacarlos. Y si se piensa distinto, si se tienen ideas mejores, explicarlas a las personas y aguardar a que llegue el turno democrático para ensayarlas, sin armas ni violencia. Respetando la inteligencia de los electores.

Generosidad es escoger caminos de no violencia.

Generosidad es ser solidarios y utilizar medios sanos para desarrollar la prosperidad personal y colectiva.

Enrique Posada

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