31 de octubre de 2015

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

4- Las variaciones y las modificaciones y cómo aprovecharlas para recuperar la libertad 


En las actividades de la vida normal, estamos sujetos al influjo de las variaciones. 

Podemos suponer que la mente es como un imán que queda energizado por el atractivo de las variaciones. Esto ocurre bajo la acción misma del estado de libertad perfecta que todos poseemos como atributo de nuestro ser interior, no obstante que tenga como consecuencia la identificación con los objetos y con sus variaciones. Precisamente esa capacidad para moverse posibilita adoptar puntos de vista identificados con los objetos.

Es importante darse cuenta que todos estos movimientos se originan en el ser, el cual tiene el poder de jugar con las variaciones para que se desprenda regularmente de ellas sin quedar atrapado. Esto implica el desarrollo de habilidades de recurrencia, de vaivén, de manejo de puntos de vista. El regreso regular al estado de libertad perfecta da la fortaleza al individuo para moverse con facilidad.  


El poder de las cosas


La naturaleza es inmensamente atractiva,
puesta allí para ser observada y disfrutada
para que seamos agua y aire,
pájaro y fiera,
insecto efímero y constelación eterna.

El fuego nos atrae y nos atemoriza
mientras que el agua nos permite volar
y nos ahoga en abundancia cuando derrota al aire,
y la tierra generosa nos permite vivir
y acoge nuestros cuerpos cansados, hechos polvo.

Los otros que hay parecidos a mi,
son también tan distintos,
me aman, me alaban y me contradicen,
a veces los quiero como yo
a veces los anhelo por distintos.

Me impresiona el poder enorme de las cosas
y mi poder para abarcarlas en mi mente,
y aunque me abrume la inmensidad del mundo,
no pierdo la esperanza de recorrerlo todo,
al menos todo lo que pueda.

Identificación deliberada con los objetos externos.


Podemos hacer ejercicios para aprovechar esa capacidad que tenemos de cambiar puntos de vista y con ello desarrollar nuestra imaginación.

Seleccionemos algún objeto que sea interesante. le prestamos atención cariñosa durante algún tiempo, digamos un par de minutos. Ahora, nos olvidamos de nosotros mismos y con ayuda de la imaginación, hacemos de cuenta que nos convertimos en ese objeto. Experimentamos la realidad tal como se experimentaría por parte de ese objeto. Si se nos pierde la atención, delicadamente, sin hacer esfuerzo, regresamos al punto de vista del objeto y lo experimentamos de nuevo. Hacemos esto varias veces, en forma recurrente, durante varios minutos, digamos, de 5 a 10, a 20 minutos.

Podemos hacer este ejercicio con distintos objetos: una dos o tres veces por día. Hacerlo durante unos pocos minutos, permite recuperar y fortalecer la libertad del ser personal.

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