4- Las variaciones y las modificaciones y cómo aprovecharlas para recuperar la libertad
En las actividades de la vida normal, estamos sujetos al influjo
de las variaciones.
Podemos suponer que la mente es
como un imán que queda energizado por el atractivo de las variaciones. Esto
ocurre bajo la acción misma del estado de libertad perfecta que todos poseemos como atributo de nuestro ser interior, no obstante que tenga
como consecuencia la identificación con los objetos y con sus variaciones.
Precisamente esa capacidad para moverse posibilita adoptar puntos de vista
identificados con los objetos.
Es importante darse cuenta que
todos estos movimientos se originan en el ser, el cual tiene el poder de jugar
con las variaciones para que se desprenda regularmente de ellas sin quedar
atrapado. Esto implica el desarrollo de habilidades de recurrencia, de vaivén, de
manejo de puntos de vista. El regreso regular al estado de libertad perfecta da
la fortaleza al individuo para moverse con facilidad.
El poder de las cosas
La naturaleza es inmensamente atractiva,
puesta allí para ser observada y
disfrutada
para que seamos agua y aire,
pájaro y fiera,
insecto efímero y constelación
eterna.
El fuego nos atrae y nos
atemoriza
mientras que el agua nos permite
volar
y nos ahoga en abundancia cuando
derrota al aire,
y la tierra generosa nos permite
vivir
y acoge nuestros cuerpos
cansados, hechos polvo.
Los otros que hay parecidos a mi,
son también tan distintos,
me aman, me alaban y me
contradicen,
a veces los quiero como yo
a veces los anhelo por distintos.
Me impresiona el poder enorme de
las cosas
y mi poder para abarcarlas en mi
mente,
y aunque me abrume la inmensidad
del mundo,
no pierdo la esperanza de
recorrerlo todo,
al menos todo lo que pueda.
Identificación deliberada con los objetos externos.
Podemos hacer ejercicios para aprovechar esa capacidad que tenemos de cambiar puntos de vista y con ello desarrollar nuestra imaginación.
Seleccionemos algún objeto que sea
interesante. le prestamos atención cariñosa durante algún tiempo, digamos un par de minutos. Ahora, nos olvidamos de nosotros mismos y con ayuda de la imaginación, hacemos de cuenta que nos convertimos en ese objeto. Experimentamos la realidad tal como se experimentaría
por parte de ese objeto. Si se nos pierde la atención, delicadamente, sin hacer
esfuerzo, regresamos al punto de vista del objeto y lo experimentamos de nuevo. Hacemos esto varias veces, en forma recurrente, durante varios minutos, digamos, de 5 a 10, a 20 minutos.

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