7 de octubre de 2015

El violento candidato a premio Nobel

El violento que no pide perdón no merece ser consagrado como meritorio Nobel de la Paz


Supondría uno que alguien que reciba el premio Nobel de la paz debería ser una persona que de alguna manera refleje valores de la más alta humanidad, alguien que sea ejemplo para las futuras generaciones, alguien que ha dedicado su vida al bien común. No es capaz uno de entender que ese premio se adjudique al temido Timoleón Jiménez alias "Timochenko", cuyo solo nombre causa rechazo, fastidio y temor entre tantas personas. En mi opinión, este señor y sus compañeros, han atormentado durante muchos años a un país entero, a base del uso de las armas y la violencia. Se han enriquecido todos ellos a base de la extorsión y el infame tráfico de drogas; han sembrado los campos con minas quiebrapatas; han envenenado con sus ideas violentas a tantos niños inocentes volviéndolos guerreros. Ahora este señor ha logrado que sus chantajes funcionen: la sociedad ha agachado la cabeza y cede a sus ideas anticuadas, anti-democráticas, ineficaces, para que él y sus señores de la guerra, dejen en paz a la atormentada nación. Y ella agradecida descansa en paz.


Estos no son los gestos de un hombre pacífico. Su fiero rostro y sus desafiantes mensajes no van a desaparecer del imaginario popular, aunque sonría y se vista de blanco, a no ser que pida perdón, con humildad y sinceridad

Pero este Señor no pide perdón por nada. Y puede ser que reciba el premio Nobel de la Paz.

Y con camisa blanca iría a Oslo a recibir homenajes sin fin. Y una gran cantidad de dinero.

Pero este Señor no pide perdón. Tendrán que pedir perdón es el resto de los colombianos que nunca apoyaron sus violentas formas de lucha.

Y este señor, adornado con la paloma de la paz universal, no pide perdón. Los derrames de petróleo y los daños ambientales serán olvidados y los centenares de vehículos que quemó en las carreteras y las casas y pueblos arrasados (Arboleda, Granada) no serán mencionados en su discurso de aceptación ante los dignatarios del mundo. No valen la pena, son daños colaterales de una pacífica guerra.



Mujeres guerreras, niños orgullosos de portar armas, sus cerebros lavados, el legado de Timochenko. Este señor ha diseñado todas estas cosas. ¿Cómo puede merecer el premio Noble de la Paz? Si tan siquiera pidiera perdón 

El mago del terror será ahora el mago de la paz. Un mago que no entregará sus armas, porque las necesita para satisfacer su enorme ego: Su ego de señor guerrero valiente y brutal. Ahora es un hombre nuevo. Pero no pide perdón. De nada se arrepiente este señor.

Ojalá que en verdad se arrepienta y se vuelva buena gente para que disfrute con conciencia limpia su posible y merecido Nobel, desafortunadamente conseguido a punta de balas. ¿Será que pide perdón, será que ofrece disculpas para que no sea tan grande el fastidio de muchos en esta humillada nación?  

 

1 comentario:

  1. Hola Enrique, me subio un fresquito con tu editorial. Yo personalmente desde ayer he pasado muy mortificada y hasta airada con los todos los comentarios de prensa y t.v., y he comentado que si hay referendo yo no voto por la paz, naci en medio de la guerra y no me importa terminar mi vida en lo mismo. Hoy he cambiado algo mil posicion, pues parece que en este periodo todos estos politicos y candidatos a politicos en nuestra triste patria no recibiran el tan codiciado premio nobel de la paz

    ResponderEliminar