25 de agosto de 2015

TEMAS DE CONTEMPLACIÓN CREATIVA

2-      A la unidad esencial se llega mediante el control de las formas mentales

El conocerse a sí mismo como autor de ideas y de creencias y el adquirir la capacidad para manejarlas, permite pacificar y unificar la vida.


Las formas mentales tienen que ver con tres calidades de la mente: la mente despierta, en estado de alerta, iluminada; la mente activa y la mente inercial. 

Estas formas mentales se reflejan en pensamientos e ideas, en creencias que tienen una influencia determinante sobre la realidad que vivimos las personas. Las ideas se manifiestan como realidades imponentes que condicionan el vivir. Si uno asume el control creativo de las ideas y de las creencias personales, se descubre la unidad subyacente en el aparente desorden mental y se simplifica y se pacifica la vida.

Debido a la gran movilidad de los estados mentales, el control trabaja mejor si se hace en armonía con esa naturaleza variable y juguetona. La movilidad es la clave del control, lo cual es tan sorprendente que se nos escapa.

Las formas de la mente

Esa amiga mía, la mente
llena de potencia, con sus tres estados aparentes
y su esencia que, insistente,
se refleja cuando pienso,
se revela cuando duermo,
se despierta cuando trasciendo.

Esa mi amiga descontrolada
en mil formas, imponente,
se deja llevar y humildemente
se deja manejar,
cuando entiendo los procesos
y recurrente llamo a la puerta
que sustenta la unidad
de la vida y de la muerte.

La localización y el control de los tres estados mentales


Encontramos el elemento que da unidad a los tres estados mentales, en la transición entre los estados, como un punto de unión y de origen. Al observar estos estados de transición, se logra una conciencia creciente sobre el funcionamiento mental, conciencia que se refleja en una actividad personal más coherente, ordenada y feliz.

Hay dos momentos muy apropiados para observar estas transiciones: Al  empezar a dormir y al despertarse. En la mañana, al comenzar el día, saliendo del sueño, podemos hacer una, dos o tres afirmaciones para experimentar la vida que vale la pena vivir. Es una siembra de creencias para evolucionar, para crecer, para servir, para amar, para ser feliz. En la noche, cuando termina la jornada y estamos en la cama a punto de dormir, podemos agradecer el día que hemos vivido y sentir la satisfacción de estar vivo y alerta.

Pero igualmente el inicio de cada actividad es una oportunidad para creer en lo que se hace y para expresar esa creencia, y cada terminación para agradecer lo que se ha hecho, para resaltar la magia de las cosas que funcionan y de los seres que las han hecho posibles.


Debemos aprovechar las múltiples ocasiones que se presentan en la vida para hacer tres celebraciones cuando emprendamos una actividad: al iniciarla, al caer en cuenta de que estamos activos y al terminarla. Así nos conoceremos como  autores de nuestras ideas y creencias y lograremos cada vez más la capacidad para manejarlas, con lo cual habrá paz y felicidad en nuestras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario