Una buena negociación con alguien que se ha comportado
terriblemente
Me he
puesto a pensar cómo se puede negociar con personas a las cuales uno no les
tiene confianza. Supongamos que nos encontramos en la vida con una persona que
conocemos por ser mentirosa, ladrona, manipuladora y que ella nos está
proponiendo un intercambio, un negocio. Por ejemplo, nos está vendiendo una
tierra o algún establecimiento comercial.
Para atraernos, esta persona nos ofrece condiciones tan ventajosas, que
dejamos de lado nuestras prevenciones y nos atrevemos a conocer el negocio, a
que nos lo explique; o puede suceder que esta persona tiene algo que nosotros
deseamos o necesitamos. En tal caso, dejamos también de lado nuestras
prevenciones y nos acercamos y le manifestamos interés. Empieza un proceso de negociación, tenemos
algo de susto, ya sabemos que esa persona es de cuidar, que dice mentiras, que
promete y no cumple. Pero nos explica, nos
convence, todo parece muy bien, decidimos proceder con el negocio. Sin embargo,
como sabemos que esa persona es enredada y enredadora, que si nos descuidamos
nos va a engañar, procedemos a pedir garantías. A buscar formas de protegernos
del engaño. Si somos demasiado inocentes, si confiamos totalmente, es muy
posible que tal persona se aproveche de nosotros y nos engañe. Por eso pensamos
que es mejor pedir garantías, muestras de compromiso, de seriedad, formas de
evitar que nos engañen.
Al
escribir esto pienso en la negociación con las farc. Definitivamente son un
grupo al cual no se le puede tener confianza a la ligera. Han demostrado una y
otra vez, en muchos años, su malicia, su capacidad de engaño, su habilidad
extraordinaria para los sofismas, para manipular, para jugar con las palabras y
para mentir. Han sembrado los campos de muchas veredas con artefactos de muerte
a traición, las minas quiebrapatas, ampliamente prohibidas como instrumentos de
guerra. Han distribuido cocaína por todo el mundo. Han secuestrado. Han
extorsionado; han robado ganado y tierras; han destruido caminos, pueblos e
infraestructura; han derramado petróleo a los ríos y al ecosistema; han
contaminado las mentes inocentes de
niños y niñas con ideas de guerra y de violencia; han violado mujeres; han
desaparecido gente; han fusilado a sus mismos hombres cuando desertan o cometen
faltas. ¿Cómo confiar en estas personas? Es muy difícil. Además son personas
tercas, que no cambian de punto de vista, que creen que pueden hacer lo que les
dé la gana, por años y años, sin que les importe la muerte propia y la de los
demás: son fanáticos ¿Cómo confiar en estas personas?
Pero
el país se enfrentó, los fue derrotando y arrinconando y se vieron disminuidos,
cercanos a desaparecer, a volverse un anacronismo estorboso, pero manejable.
Entonces, los salvó el chavismo, el socialismo del siglo 21. Sus líderes se
refugiaron en Venezuela, evitando la destrucción y allí, seguramente bien
asesorados por el chavismo y por sus propios ideólogos no militares, se les
ocurrió la idea genial de negociar. Negociar para no caer en la derrota
definitiva.
Entonces,
a negociar se vio abocado el país, deseoso de terminar por fin con la terrible
pesadilla fariana, el peor mal de la historia reciente ¿Cómo negociar con estas
personas? Bueno, ya hemos visto lo que finalmente pasó. Un débil equipo del
gobierno se enfrentó a semejante desafío. Pero no solamente es un débil equipo; algunos de sus miembros han
mostrado clara simpatía y apertura hacia las posiciones farianas manejadas por
expertos abogados comunistas, llegándose a extremos que tienen al país en vilo,
lleno de dudas, inseguro, ante la evidencia de que se ha entregado demasiado a
una contraparte maliciosa, sin que haya garantías. No dejo de pensar que en el
trasfondo de todo ello, está el orgullo y la vanidad del presidente Santos, convencido
de que su misión es lograr la firma de un histórico acuerdo con las Farc a
cualquier costo. El casi inevitable prestigioso premio Nobel que le aguarda y
el agradecimiento rendido de muchas personas, especialmente en el
exterior, que miran con inocente y
confiada esperanza la paz que se avecina, son incentivos muy fuertes para su
personalidad deseosa de reconocimientos.
Propongo
que las farc, para que sean aceptadas como entidad que no engaña, que ha
abandonado sus malas prácticas, debería ofrecer lo siguiente como garantías de
cambio, como señas evidentes de que son una fuerza política respetable,
merecedoras de perdón, de entrar al sistema democrático que tanto han amenazado
y dañado:
1 - Comprometerse sin
leguleyadas ni palabras engañosas al desminado humanitario del país. Para ello
comprometer grupos de hombres, comandados por sus líderes, en forma de
batallones de desminado, distribuidos por todo el país. Batallones desarmados,
dispuestos a enfrentar los peligros de las minas, que ellos mismos han creado.
Naturalmente debidamente entrenados por expertos y con asesoría, pero directamente
responsables de retirar cada mina. Sería un gran acto de valentía y de
compromiso, que algunos de los del secretariado o los comandantes estuvieran
directamente a cargo de esas cosas, en el campo, sintiendo de primera mano la
responsabilidad enorme que tal difícil labor implica. Para tales batallones
habría un pago a cargo del estado, pero sería una enorme prueba de cambio y de
compromiso, si las mismas farc financian en buena parte estos trabajo, que me
imagino van a tomar al menos diez años.
2 - Renunciar
definitivamente, claramente, sin engaños ni mentiras al narcotráfico, en forma
rápida y ejemplar, sin emplear palabras altisonantes para esconder lo terrible
que es ese diabólico negocio. Proceder a renunciar a la siembra de cocaína y de
otros cultivos ilícitos, entregar los centros de procesamiento que tengan y a
dar a conocer sus contactos en el exterior y sus formas de lavado de activos. Sería una enorme seña de valentía y de
compromiso, si entregan los dineros que ha acumulado en estos negocios, por
ejemplo para sostener el proceso de desminado humanitario mencionado o para
reparar victimas de desplazamiento por sus acciones pasadas.
3 -
Pedir perdón por
escrito y en actos verbales públicos por los siguientes hechos, sin palabras
engañosas, sin echar a los demás sus culpas:
·
Siembra de minas
quiebrapatas (señalando la cantidad que se estima han sembrado, el número de
víctimas civiles, militares y combatientes paramilitares y guerrilleros
causadas, los costos estimados de los tratamientos físicos y sicológicos que
han sido necesarios
· Daños de pueblos
resultantes de asaltos como los de Nariño y Granada en Antioquia y muchos otros
en el país. Hacerlo en actos públicos en todos los lugares que correspondan.
Señalar el monto de los daños, las pérdidas humanas y el impacto negativo sobre
la vida y la prosperidad de los habitantes.
·
Derrames de petróleo a
los ríos y a los campos. Señalar la cantidad de atentados y los costos de los
daños causados y las pérdidas de recurso causados. Hacer una acto en presencia
de los grupos ambientalistas y de las entidades ambientales.
·
Niños reclutados.
Hacer un acto público nacional para pedir perdón. Señalar la cantidad de niños,
decir cuántos de ellos han muerto. Permitir testimonios de niños ya adultos que
se sientan afectados.
· Secuestros de civiles
y civiles asesinados. Hacer un acto para
pedir perdón y ofrecer disculpas ante un grupo selecto de víctimas. Sería muy
significativo, si se sacara dinero de las caletas o cuentas existentes, para
crear un fondo para las víctimas de estas acciones que sean pobres o que hayan
perdido sus medios como consecuencia de las mismas. Señalar la cantidad de
secuestros, desaparecidos y asesinatos cometidos.
4 -
Renunciar a la armas
de forma inmediata y total.
5 -
Acoger la constitución
y las leyes existentes.
6 -
Aprender a meditar
individualmente y en grupo y estimular la práctica de la meditación.
Luego de estas cosas, me parece muy bien que
se tenga confianza y que se acepte que paguen penas menores, aún por delitos
severos y que puedan servir en los cuerpos públicos, naturalmente luego de ser
elegidos, con la condición de pedir perdón como persona y de contribuir de
alguna forma, aún simbólica, a reparar
víctimas, especialmente cuando reciban sus salarios.

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